Ramses II parece ser uno de los faraones más representados en el antiguo Egipto. Se tallaron decenas de estatuas y figuras de él y curiosamente muchas de ellas reflejan una tecnología adelantada para su época. Una muestra de lo anterior, es la estatua del rostro de Ramses II que se encuentra en el museo de Luxor. Los dos lados del rostro resultan casi perfectamente simétricos, y cuando decimos casi perfectamente simétricos, nos referimos a que la bilateralidad es de una exactitud de centésimas de pulgada. Incluso a simple vista se puede reconocer la perfección simétrica del tallado, pero es cuando se hace el análisis mediante tecnología moderna, que se descubre su maravillosa perfección.

Sguen Christopher Dunn “Lo que vemos a ambos lados de la mandíbula es que son idénticas. De hecho, eso es increíble. Para crear las condiciones en que un rostro es idéntico al otro, tendrían que tener algún sistema de medida sofisticado, para garantizar que cortaban el material apropiadamente y que alcanzaban la geometría deseada. Este no es el resultado de alguien que va con un cincel y una piedra y talla esta cara, diciendo: bien, esto parece una cara humana”.

Es uno de los faraones más célebres, debido a la gran cantidad de vestigios que perduran de su activo reinado. Algunos autores creen que es el faraón mencionado en el éxodo bíblico, pero no hay pruebas arqueológicas ni documentos egipcios que lo confirmen.

Hay esquemas donde se aprecia que han debido existir equipos de alta precisión para lograr, por ejemplo, que todos los detalles del rostro en las estatuas de Ramsés contengan una correlación bilateral milimétrica. De hecho, hoy solo es posible conseguir semejante acabado utilizando el barrido por puntos de una computadora. Por supuesto, Dunn no infiere que los egipcios poseyeran computadoras, sino que la cultura que construyó tales monumentos tuvo acceso a una tecnología avanzada que podría ser mucho más antigua de lo que se cree hoy en día.

La forma de la boca de Ramses II revela que se tomó como parámetro para su realización el triángulo de Pitágoras. Pero si bien este es un descubrimiento interesante, parece que los antiguos constructores tenían amplio conocimiento de lo que hoy llamamos geometría sagrada.

El análisis del rostro revela que se empleó el rectángulo áureo dentro de la simetría geométrica del rostro. También se concluye la presencia de la flor de la vida y la espiral de Fibonachi en su realización.

Esto es realmente sorprendente, pero sin embargo, no es la única prueba de una tecnología avanzada de la antigüedad, que parece ser mucho más anterior y mucho más avanzada que lo que conocemos de los egipcios antiguos.

Mira en el video de la parte superior las pruebas contundentes que aseguran hubo una civilización muy avanzada y mucho más antigua de lo que hablan los textos de historia.

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