En nuestro viaje por la vida pensamos que las cosas suceden sin razón y nos podemos sentir perdidos, sin embargo todo tiene un motivo, y que no lo puedas ver ahora, no significa que no exista.

A veces pueden suceder cosas que pueden parecer horribles, dolorosas e injustas al principio, pero en la reflexión podrás encontrar que sin superar esos obstáculos nunca habrías aumentado tu potencial, fuerza de voluntad o haber aumentado tu sensibilidad al abrir tu corazón.

Todo sucede por una razón, nada sucede por casualidad. Enfermedades, lesiones, amor, momentos perdidos de verdadera grandeza y pura debilidad ocurren para probar los límites de tu propia vida.

Sin los pequeños ensayos, cualesquiera que sean, la vida sería como un camino pavimentado y recto sin obstáculos. Sería seguro y cómodo, pero aburrido y totalmente inútil, lo que no se podría considerar como vida, sino como una cinta de película.

Las personas que conoces y que afectan tu vida, o el éxito y las caídas que experimentas, ayudan a crear lo que eres y forma parte del impulso de aquello en lo que te conviertes. Incluso las malas experiencias pueden ser aprendizajes que nos imponemos (por creencias o miedos), pero de hecho, son probablemente las más conmovedoras e importantes lecciones que vamos a vivir.

Aquello que haya perjudicado tu vida, en realidad pudo haber ocurrido por una razón mucho más profunda que no conoces ahora, pero que al final saldrás beneficiado, porque tú no puedes ver los hilos de la vida y cómo están conectadas las cosas, así que lo que ahora te parece una tragedia probablemente en un tiempo te va a parecer algo realmente grandioso.

Mira en el video de la parte superior una bonita historia, donde se puede ver esos lazos interconectados de la vida, donde lo que puede parecer unas tragedia terrible, con el tiempo te darás cuenta que en realidad pasó por una profunda razón que te traerá felicidad.

Esta es la historia de un rey que saliendo de cacería, el leopardo que intentaba cazar, lo atacó; y mientras su sirviente lo trataba de salvar de las fauces del animal, el rey terminó perdiendo un dedo.

Con esta “tragedia” el rey comenzó a renegar de Dios y le preguntaba a su sirviente cómo evaluaba la situación. El sirviente en medio de su sabiduría y elocuencia le comenzó a explicar que todo en realidad pasa por una razón, sin embargo, los acontecimientos siguientes, hicieron que el sirviente terminara en la cárcel y el rey fuera puesto como una ofrenda de sacrificio en una tribu indígena.

Mira esta historia en el video de la parte superior.

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