A pesar de las graves dificultades por las que puede pasar una madre, ya sean físicas o financieras, la fuerza que la une a sus hijos puede hacer que se produzcan milagros que le permitan sobreponerse a todo y continuar dando amor a sus retoños, sobre todo cuando están recién nacidos.

Una de esas increíbles historias la vivió Holly Gerlach, una mujer que toda su vida anheló ser madre y, quien después de dar a luz a una hermosa bebé llamada Casey sentía la felicidad más grande de su vida.

No obstante, su felicidad se vio truncada dos semanas después del nacimiento de Casey cuando perdió la sensibilidad en sus manos y piernas debido a una enfermedad autoinmune que atacó su sistema nervioso.

Tras ingresar al hospital, sus síntomas se agravaron y tuvieron que intubarla; además fue sometida a un lavado de sangre por el que casi pierde su vida.

Holly también sufría de fuertes lagunas en su memoria y no podía comunicarse. Su hija recién nacida la acompañaba todos los días y, a pesar de la gravedad de la situación, sus familiares no querían que la bebé estuviera alejada de su madre.

El emocionante desenlace de esta historia de valentía y amor materno, lo puedes ver en el vídeo que tenemos para ti en la parte superior de esta página.

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