La historia de Pablo Pineda es la de un joven nacido en Málaga, España, hace ya 44 años. Por cuestiones fortuitas de la vida nació con el conocido síndrome de Down, pero a pesar del obstáculo que para muchos esto podría significar, la familia de él resulto ser el perfecto escudo ante la adversidad.

Sus padres, además que siempre le brindaron todo el amor y la protección que se merecía, lo trataban como a un igual y le inculcaron que él tenía las mimas oportunidades que cualquier otro chico.

Esto generó en Pablo un poderoso sentimiento de superación que, como nos demuestra, lo practica diariamente y sin pausa, convirtiéndose en la fuente de inspiración para muchas personas que tuvieron la bendición de conocerlo.

En una entrevista que dio al medio Zoomin.TV España dijo: “El síndrome de Down no se padece, se disfruta”, mostrándonos cómo, ante el revés que a veces nos impone la vida, podemos transformarlo en una situación digna de dicha.

En otra entrevista con el medio El Mundo, también aseguró que “De no ser síndrome de Down, yo sería un ser más gris”; convenciéndonos que, sin dudas, carga en sus genes aquel 33% que a la mayoría de personas todavía nos falta tener: aceptación y valoración por lo que somos como individuos.

Lo más peculiar de su historia es que él se enteró que tenía el síndrome cuando, con solo 6 años, un profesor de su escuela le advirtió de manera desubicada que lo padecía.

Al principio el no sabía a qué se refería su maestro, por lo que terminó deprimiéndose por la amarga situación, la cual lo llevó un día a dudar de sí mismo y preguntar a sus padres si el “Era tonto”, a lo que por supuesto ellos se negaron rotundamente.

Su madre, Teresa Ferrer, dijo: “Fui positiva y dediqué todo mi esfuerzo a educarlo, sobre todo en potenciarle el interés y la curiosidad, el porqué de las cosas y el porqué pasan”.

Gracias al inagotable amor que recibió de su familia, logró llegar a su meta de graduarse del colegio secundario. Pero su cultivado instinto de superación le pidió solo paso más: obtener su título universitario.

Luchó y luchó y lo consiguió. ¡Se recibió de Licenciado en Psicopedagogía! Convirtiéndose así en la primera persona con síndrome de Down en obtener un título en una carrera universitaria.

Una gran historia que llena el alma de alegría y esperanza. Si te quedaste con ganas de saber un poquito más sobre él mira el siguiente video que te dejamos a continuación:

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