Hoy les presentamos la misteriosa isla fantasma de Japón.

Se trata de la isla de Hashima, situada en la prefectura de Nagasaki.

Su nombre, que podría traducirse como isla del acorazado, se debe a la forma que adquirió Hashima cuando se la amuralló para protegerla del fuerte oleaje del mar y de los tifones.

Forma parte de las 505 islas deshabitadas de la mencionada prefectura.

Si bien esta es considerada una de las islas extrañas más conocidas de Japón.

La zona, que fue en el pasado una próspera comunidad minera, está hoy en día completamente deshabitada.

Las ruinas de los edificios en los que vivían y trabajaban los moradores de Hashima, le dan a la ínsula un aire lúgubre y grisáceo que ha provocado que incluso los nipones la definan como la isla fantasma.

Sin embargo, esta isla estuvo muy poblada entre 1887 y 1974 gracias a una gran mina de carbón que mantenía a las familias.

Rodeada por enormes bloques de hormigón armado para defenderse del oleaje (los mismos que le otorgan esa forma de acorazado), Hashima llegó a albergar hasta cerca de 5.300 habitantes a finales de los años 50.

Por entonces la ínsula contaba con hospitales, escuelas, decenas de tiendas y hasta un salón de Pachinko (tragaperras) en el que los mineros se relajaban tras arduos turnos bajo tierra.

Tras anunciarse el cierre de la mina en el 74, no pasaron muchos meses hasta que el último habitante de Hashima abandonó su casa.

La isla, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2015, recibe cada día a decenas de turistas.

Es importante señalar que esta designación de la UNESCO no gozó con el apoyo popular, puesto que actualmente se conoce que Hashima albergó trabajadores forzosos -esclavos- procedentes de China y Corea del Sur durante la Segunda Guerra Mundial.

Estos trabajadores fueron obligados a explotar las minas de carbón y fueron tratados duramente, de acuerdo con el testimonio de  Kim Hyung-seob, uno de los surcoreanos que fueron llevados para trabajar de forma forzosa en 1943.

En agosto de 1945, cerca de mil trescientos trabajadores habían muerto en la isla, a causa de accidentes subterráneos, agotamiento y la desnutrición.

Algunos, como también afirma Kim Hyung-seob, saltaban desde lo alto de las murallas para tratar en vano de nadar hacia tierra firme, que se encontraba a unos 20 kilómetros.

Esta macabra historia, sumada a las impresionantes ruinas de los edificios abandonados, donde solo moran algunas aves marinas, parecen conferirle verdaderamente el carácter de Isla Fantasma.

Videos Destacados

Ad will display in 10 seconds
Ad will display in 10 seconds
Ad will display in 10 seconds