Los equipos de trabajo pueden adoptar infinidad de configuraciones que les permitan cumplir con sus obligaciones. En algunos la jerarquización es muy acentuada, en otros la distribución de las responsabilidades se hace de forma más horizontal; no obstante, todo depende de la sincronía del equipo con el modelo adoptado.

Cuanto más jerarquizada es la estructura de trabajo, más responsabilidades recaen en quien lidera; sin embargo, de su asignación de labores depende el logro o no de los objetivos propuestos.

Cuando los subalternos se alinean con las directrices del líder todo marcha bien, pero cuando hay choques de opinión no resueltos los resultados pueden no ser los mejores.

El cuanto a los miembros del equipo de trabajo, las diferencias entre cada uno de ellos pueden ser inhibidoras o potenciadoras.

Cuando la competencia entre los miembros es sana y se asimilan de buena manera las virtudes de los otros, se puede dar un circulo virtuoso de crecimiento colectivo, pero cuando ocurre lo contrario los malos resultados son de esperar.

La comunicación es el secreto para dar un diagnóstico eficaz del grupo, para tomar los correctivos necesarios, para optimizar los resultados y mejorar las relaciones entre los miembros.

Te invitamos a ver, en el vídeo de la parte superior, un buen ejemplo para hacer un diagnóstico eficaz del equipo de trabajo.

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